domingo, 31 de octubre de 2010

La ansiedad y el monstruo interno.

Una metáfora proveniente de la Terapia de Aceptación y Compromiso compara a la ansiedad con un monstruo que vive y se alimenta de adrenalina. Cuando algo nos avisa que hay un peligro, como entrar en una escalera mucho más empinada de lo esperado, realizamos una descarga automática de adrenalina y el monstruo que estaba dormido se despierta y logra que de forma automática nos agarremos a la barandilla y nos ayuda a no caernos. Nos damos cuenta de que tenemos el monstruo dentro y que se ha quedado, porque mientras digiere la adrenalina está fuerte ya que todavía le queda alimento para vivir. Cuando pasa el tiempo sin que veamos un nuevo peligro el cuerpo recupera su nivel normal de adrenalina y el monstruo se hiberna, porque no tiene suficiente alimento. Cuando es el propio monstruo el que nos da miedo y lo queremos echar del cuerpo, y luchamos para que desaparezca de inmediato, volvemos a hacer otra descarga de adrenalina para poder hacer el esfuerzo de luchar contra él. El monstruo, encantado porque tiene más alimento, crece y se hace más amenazador, nos dice que va a comernos el cerebro, que nos va a dañar el corazón, y la garganta nos la va a paralizar para siempre. Si aceptamos al monstruo en nuestro cuerpo y no hacemos nada para que se vaya, dejaremos de darle alimento y el monstruo morirá de inanición. Siempre viviremos el riesgo de que no se vaya, porque no estamos haciendo nada para conseguirlo. Tendremos que acostumbrarnos a escucharle decir "¿y si no me voy y te da un ataque al corazón o te vuelves loco, o se te bloquea la garganta para siempre?" y, tendremos que no hacer nada de lo que implícitamente dice, "¡lucha!, ¡huye!" pese al miedo que sentimos. En el tartamudeo atisbar una palabra difícil o una sensación de que no se va a poder hablar, dispara la adrenalina y se comienza la lucha para evitar o salir del bloqueo. Cuando se ha salido, la propia excitación avisa de que se está en una situación peligrosa y dice que hay que seguir la lucha. Aprender a no hacerlo es el objetivo de la desensibilización en el tartamudeo.

Como en todo proceso de habituación es imprescindible que los sucesos se repitan durante mucho tiempo para que se dé. Todos sabemos que los hombres somos capaces de habituarnos a las condiciones de vida más difíciles, solamente necesitamos tiempo y querer hacerlo, es decir, exponernos a ellas sin huir.

lunes, 18 de octubre de 2010

facebook o el fin de los "ex".

Hace poco, dos amigos se divorciaron. Me lo contó una conocida en común y lo confirmé por Facebook cuando vi que en donde antes decía "casado" ahora no había nada. Como se consideraban dos personas sabias y tenían dos hijos en común, decidieron seguir siendo "amigos" y tomarse la ruptura no como una pelea sino como "una bifurcación en sus caminos". O algo así le dijeron a todo el mundo.

Unos meses después, sin embargo, él empezó a salir con otra chica. Por discreción no habló del tema ni siquiera con su familia, pero su nueva novia (que también estaba en Facebook) subió las fotos de su cumpleaños, lo etiquetó en eventos a los que fueron juntos, habló de él en su timeline de Twitter, e incluso puso una foto de ella sentada a upa de él en su perfil.

Desde entonces, mi amiga pudo seguir toda la nueva vida de su ex marido como si la estuviera viendo en la tele. Aunque no lo buscara, su ex se le aparecía en las actualizaciones de Facebook todos los días. Leía los mensajes de sus colegas emocionados con la nueva pareja, los de la chica comentando lo que habían visto juntos en el cine, o de los parientes que él le había presentado el fin de semana anterior. Cada vez que la nueva novia lo etiquetaba en algo, automáticamente salía en su perfil: " Nueva novia etiquetó a Ex marido en una foto", " Nueva novia dice que le gusta esto", " Ex marido dice que le gusta lo otro", " Nueva novia es una gata. ¿Qué clase de animal serías tú?"

Podría haber cerrado su cuenta, es verdad, pero la tentación de hacer click y mirar era tan grande como la angustia que venía después. Tampoco tenía muchas alternativas. Quedaba mal bloquear al padre de sus hijos (¡que también tenían perfil de Facebook!) y no tenía ganas de ser una ex mujer despechada, así que se aguantó en silencio verlos besarse en el cumpleaños, leer los comentarios románticos de ella, y ser testigo de todas las salidas que registraban en foto.

Con el tiempo, mi amiga empezó a pasar noches enteras frente a la notebook, con una copa de vino en la mano, recorriendo las mismas fotos en busca de detalles para hacerse malasangre. Fueron de camping. De viaje a Colonia en fin de semana. La ayudó a mudarse. Le llevó el desayuno a la cama el Día de la Traductora. Todo, en su cara, todos los días, como una trompada en loop que no terminaba nunca.

Facebook es, no sólo una red social, sino una máquina del tiempo. Podés viajar a tu infancia y ver lo hecho bolsa está tu primer novio, comprobar si fracasaron los matoncitos de la secundaria, recuperar parientes lejanos, o adelantarte y averiguar datos sobre una persona que van a presentarte el próximo fin de semana para salir.

Facebook está sólo en presente. Las ex parejas, los ex jefes, los ex amigos están siempre ahí, saludando en las fotos, en los eventos a los que estás invitado, en los muros de tus conocidos. Como Terminator, no desaparecen, no se los traga la tierra, no dan nunca el portazo. Viven volviendo, siendo, existiendo detrás de cada aplicación, de cada click, de cada juego, aunque afuera de la computadora ya no estén.

Las redes sociales hicieron el "hasta nunca" imposible. ¿Cómo no desterrar de tu vida a alguien que tiene tus mismos contactos si ellos le hablan todo el tiempo? ¿Cómo dejar atrás los recuerdos de un ex que coincide en todas tus preferencias, que se suscribe a las mismas páginas de música, que dice cosas inteligentes en su perfil? ¡Si está ahí, a uno o dos clicks de distancia, en el muro de un viejo amigo en común!

Afuera, en el mundo real, quizás la gente se separe y nunca vuelva a verse. El novio que te deja para irse a vivir afuera no existe más. Se sube a un avión y está en otro país, hablando otra lengua, a quince mil kilómetros de distancia, con otro número de teléfono, otra dirección, otros conocidos. Adentro de Facebook, para bien o para mal, ese novio viajero es tu vecino para siempre.

Carolina Aguirre se recibió de guionista en la Escuela Nacional de Experimentación y realización cinematográfica (ENERC) en el año 2000. Es autora de los blogs Bestiaria (que se editó como libro bajo el sello Aguilar en 2008) y Ciega a citas que además de transformarse en un libro se transformó en la primera serie de televisión adaptada de un blog en español.
Colaboró con diversos diarios y revistas como Joy, Crítica de la Argentina, In, Metrópolis, Gataflora, Ohlalá y La mujer de mi vida .
Como guionista escribe para televisión y publicidad en canales y productoras como Pramer, Promofilm, Mandarina y Camilo Ad Hoc.
Actualmente es columnista del programa Mañana es tarde, en Radio del Plata AM 1030 y en su blog Wasabi , en Planeta Joy . Se encuentra trabajando en su próximo libro, que saldrá directamente en papel a fines del 2010.

jueves, 14 de octubre de 2010

el trastono de pánico.

Este curioso trastorno ha crecido sobremanera esta última década, tanto es así que bien merece una descripción, tanto fenomenológica como de su manera de pensar, tan peculiar por cierto.

Comencemos con la palabra pánico: deriva del dios Pan, de la mitología griega, era mitad niño y mitad cabra, y daba un grito que paralizaba de terror al que lo escuchara.

En sentido coloquial pánico quiere decir extremo miedo –y créanme que corresponde a lo que ocurre- pero psiquiátricamente quiere decir miedo a un peligro interno del cuerpo –a diferencia de la fobia, que le teme a algo exterior al cuerpo: cucarachas, aviones, perros, etc.- ¿Cuál es el peligro interno? Básicamente los siguientes: a morir (de un infarto o un ataque cerebral) a volverse loco, a ‘perder el control’, o bien a desplomarse.

El cuadro consiste en la aparición brusca de ciertas sensaciones corporales, inocuas, pero que el paciente interpreta de modo catastrófico, es decir, como señal de muerte inminente, o tal vez de locura o pérdida de control inmediatos. Cualquier sensación corporal que no comprenden, es para ellos (los panicosos) señal de que sobreviene la catástrofe: un mareo es señal de un ataque cerebral, las palpitaciones u opresión en el pecho son señales de ataque cardíaco inminente, y así sucesivamente. Tienen muy escaso contacto consigo mismos, de modo que ante la pregunta “¿qué te ocurrió un rato antes del ataque?” la respuesta es siempre “nada”.

Tienen gran dificultad de relacionar los hechos de la vida con sus respuestas emocionales.

Si se les pregunta qué cosas hicieron ayer, no recuerdan los detalles, sólo algo global; pero si les preguntamos cómo se sintieron ese día, explicarán con lujo de detalles todas las sensaciones corporales que tuvieron, a qué hora, y cuánto duró. (yo les digo que hablan en su idioma, el “paniqués”).

¿Qué diferencias hay con la hipocondría? Básicamente dos:

1) Los hipocondríacos se preocupan sobre todo por cosas del cuerpo, como manchas, ganglios, nódulos, pecas, pérdida de peso, dolores. En cambio los panicosos se preocupan por las funciones autonómicas del cuerpo, como la frecuencia cardíaca, mareos, transpiración, nudo en el estómago, garganta seca, etc. Son cosas que están fuera de nuestro control, por eso se llaman autonómicas. Si el hipocondríaco observa obsesivamente sus pecas o ganglios, éstos no crecen por el hecho de observarlos, mientras que las sensaciones autonómicas del pánico sí crecen al estar el sujeto pendiente de ellas todo el tiempo, lo que provoca el fenómeno de la bola de nieve, creciendo más y más hasta llegar a producir un ataque de pánico, cosa que no ocurre con el hipocondríaco porque la mancha no se modifica.

2) El panicoso no cree estar enfermo, cree que vendrá una enfermedad fulminante si se descuida, en cambio el hipocondríaco cree ya tener la enfermedad, pero que todavía no se la han descubierto.

Si un panicoso tuvo un ataque de pánico en un restaurante, no puede ir más a restaurantes; lo mismo si lo tuvo en un cine, o un aula de la facultad, etc., con lo cual van limitando más y más su movilidad y su libertad. Suele ser imposible concurrir a shoppings o hipermercados, lo explican como que hay mucha gente y se complica la salida, por la cola en la caja, etc. Pero hay otro motivo que desconocen: son muy sensibles a la falta de aire.

En la población general, la estadística muestra que 0,15% de casos tuvo un episodio de asfixia en la niñez con piletas, almohadas, etc. En cambio en estudios hechos en panicosos, 16% de ellos tuvieron esos episodios.

Ahora bien, en los shoppings e hipermercados hay un sistema de ventilación a circuito cerrado, con una proporción de CO2 mucho mayor que lo habitual, lo cual les provoca sin saberlo, una alarma de asfixia, por tener el centro respiratorio hipersensible por su historia de asfixias.

Tratamiento efectivo con Terapias de Avanzada

En cuanto al tratamiento, no hay que dejarse deslumbrar por la medicación: al cabo de cinco años, 55% de ellos recaen y vuelven a tener los ataques de pánico.

Lo más eficaz es la Psicoeducación, seguida de la aplicación de las Terapias de Avanzada®, que consiste en una explicación coherente y genuina de las causas de cada una de las sensaciones corporales, y de los pensamientos catastróficos, así como la compresión de la(s) situaciones(s) que desencadenaron su primer ataque, hasta que le parezcan lógicas y comprensibles que hayan desencadenado ese tipo de reacción emocional: eso evitará que vuelva a ocurrir.

Con estas novedosas y revolucionarias técnicas esta enfermedad se cura definitivamente en menos sesiones que los dedos de una mano.

lunes, 11 de octubre de 2010

OCHO REGLAS PARA CAMBIAR LA VIDA.

Quieres cambiar cosas en ti, pero tu cerebro parece que no entiende. Racionalmente le das órdenes, pero tu cerebro no las obedece. Es como si existiera una gran distancia entre lo que quieres y lo que consigues.

Existen ocho reglas fundamentales que el cerebro cumple escrupulosamente y que tenemos que tener en cuenta a la hora de producir cualquier cambio.

1. Todo pensamiento o idea produce una reacción física

Todos los pensamientos afectan a todas las funciones del organismo. Los pensamientos de preocupación desencadenan cambios en el estómago, que a la larga pueden derivar en úlceras. Los pensamientos de ira aumentan el nivel de adrenalina a la sangre, produciendo diversos cambios en el cuerpo. Los pensamientos de ansiedad y miedo aumentan la rapidez del pulso. Todas las ideas que tienen un fuerte contenido emocional casi siempre alcanzan el inconsciente (la mente del sentimiento). Una vez aceptadas, éstas ideas continúan produciendo la misma reacción corporal una y otra vez.

Es necesario, por lo tanto, romper ese círculo por algún sitio si no queremos caer una y otra vez en las mismas respuestas psicofisiológicas.

2. Lo que se espera tiende a hacerse realidad

El cerebro y el sistema nervioso responden a imágenes mentales, ya sean imágenes internas o externas. Las imágenes formadas se convierten en pautas fijas y el inconsciente utiliza todos los medios de que dispone para llevar a cabo su plan. Preocuparse es una forma de programar respuestas físicas que no deseamos y el inconsciente actúa para que se cumpla la situación representada en las imágenes. "Las cosas que temía han acabado por sucederme".

Muchas personas padecen ansiedad crónica, que es simplemente una expectativa mental inconsciente de que va a ocurrir algo terrible. Por otra parte, todos conocemos personas que parecen tener una magia especial. Parece que la vida les colma de bendiciones sin motivo aparente. De ellos decimos que tienen suerte. Lo que parece buena suerte es en realidad expectativa mental positiva, una honda convicción de que ellos merecen que todo les salga bien. Nos convertimos en lo que pensamos.

Nuestra salud física depende en gran medida de nuestra expectativa mental. Los médicos reconocen que si un paciente espera seguir enfermo, lisiado, paralizado, desvalido o incluso morir, tiende a hacerse realidad la situación esperada.

3. Al tratar con tu mente o con la otra persona, la imaginación es más poderosa que el conocimiento

LA IMAGINACION ANULA FACILMENTE LA RAZON. Este es el motivo por el que ciertas personas se precipitan a ciegas hacia actos o situaciones irracioriales. Los crímenes violentos originados por los celos casi siempre tienen la causa en una imaginación hiperactiva.

Muchos se sienten superiores a los que pierden sus ahorros en manos de timadores o siguen ciegamente a demagogos. Se ve fácilmente que estas personas sobrepasan su razón. A menudo estamos ciegos ante nuestras propias supersticiones, prejuicios o creencias irracionales. Las ideas que contienen una fuerte emoción, como la ira, el odio, el amor a nuestras creencias políticas o religiosas, son difíciles de modificar mediante el uso de la razón.

4. No se puede estar de acuerdo y al mismo tiempo tener ideas opuestas

Se pueden almacenar muchas ideas. La regla hace referencia al reconocimiento de una idea por la mente consciente. Muchas personas intentan obtener ideas opuestas simultáneamente. Un hombre podría creer en la honestidad y esperar que sus hijos sean honestos, y no obstante embarcarse en prácticas comerciales levemente deshonestas. Puede intentar justificar sus actos diciendo, "Todos mis competidores lo hacen, es una práctica "aceptada". Sin embargo, no puede eludir la tensión y su efecto sobre el sistema nervioso, originada por sostener ideas opuestas.

5. Una vez que una idea ha sido aceptada por la mente inconsciente, permanece hasta que otra idea la reemplaza

Esta regla va asociada a la siguiente: cuanto más tiempo permanece una idea, mayor es la resistencia a que se la reemplace por otra idea nueva.

Una vez que una idea ha sido aceptada, tiende a permanecer, y cuanto más tiempo actúa, más tiende a convertirse en una forma habitual de pensar. Así es como se forman los hábitos, buenos o malos. Tenemos pautas de pensamiento y acción. Anótese bien: "TODA ACCION VA PRECEDIDA DEL PENSAMIENTO". Si queremos modificar nuestras acciones, tenemos que empezar modificando nuestros pensamientos. Aceptamos ciertos hechos como verdaderos. Aceptamos que el Sol sale por el este y se pone por el oeste, incluso cuando está nublado y no podemos verlo. Tenemos muchas pautas de pensamiento que son incorrectas y sin embargo se han fijado. Existen personas que en momentos críticos beben whisky, fuman o consumen calmantes para rendir con eficiencia. Todo eso es incorrecto, pero la idea está ahí y resulta una pauta fija de pensamiento. Habrá oposición a reemplazarla con una nueva idea.

6. Un síntoma inducido emocionalmente, si persiste lo suficiente, tiende a causar cambios orgánícos

La ciencia médica reconoce que más del 60 % de las enfermedades humanas son psicosomáticas. La función de un órgano o de una parte del cuerpo se ha perturbado por la reacción del sistema nervioso a ideas negativas que sostiene el inconsciente. No se quiere decir con esto que toda persona que se queja de una enfermedad está enferma emocionalmente o es neurótico. Hay enfermedades causadas por gérmenes, parásitos o virus. ¡Somos un conjunto inseparable de mente y cuerpo! Si temes continuamente que tu salud se debilite, sí hablas constantemente de tus nervios de estómago o tus migraftas debidas a la tensión, a la larga pueden producirse cambios orgánicos.

7. Cada sugerencia llevada a la práctica disminuye la resistencia a sucesivas sugerencias

Cuanto más tiempo dura una tendencia mental, más fácil es de seguir. Una, vez que se forman los hábitos se vuelven más fáciles de seguir y más difíciles de romper.

Cuando el inconsciente ha aceptado una sugerencia, se hace más fácil que acepte nuevas sugerencias y las lleve a la práctica. En ello se basa la publicidad y el márketing.

8. En lo concerniente a la mente inconsciente y sus funciones, a mayor esfuerzo consciente menor es la respuesta del inconsciente

¡La "Fuerza de Voluntad" no existe en realidad! (en muchas ocasiones). Si padeces insomnio has aprendido que "cuanto más te empeñas en dormirte, más te mantienes despierto". Al tratar con el inconsciente tómate las cosas con calma". Hay que saber dar las instrucciones al cerebro para que entienda exactamente lo que deseamos de él. El cerebro no entiende el lenguaje consciente, ya que utiliza un lenguaje que no está basado en palabras, sino en la estructura que tiene el pensamiento. Por eso no sirven todos esos libros de autoayuda en los que se trata de realizar autoafirmaciones. Esos libros te recomiendan frases del estilo: "Soy capaz de sentirme bien". Si pensar eso así funcionara, no habría problemas psicológicos. El cerebro no entiende ese tipo de frases. El cerebro funciona por estructuras. Decir "Soy capaz de sentirme bien" llega a nuestra parte racional, pero no hace que cambiemos nuestra forma de sentir.

Saber cuál es la estructura que hace que nuestro cerebro entienda nuestras órdenes, es un Informe que te enviaremos próximamente, dentro del Boletín gratuito "Psicología Que Funciona", del que ya eres suscriptor, y que se titula "Como Alfred Hitchcock supo entender el funcionamiento del cerebro mucho antes que la mayor parte de los psicologos".