
Muchas veces cuando cometemos un error, nuestra primera reacción es enojarnos. Si no cumplimos con nuestras propias expectativas, nos enojamos. Si de pronto nos damos cuenta de que otro logro en poco tiempo lo que a nosotros nos viene llevando tanto tiempo, nos enojamos (qué tonto que soy) A veces nos enojamos levemente, y por segundos…
Otras veces, nuestro enojo ya no es tan leve, y cargamos con él por un tiempo prolongado, sin darnos cuenta que –de algún modo- nos hace presos de un círculo vicioso. ¿Quién puede dar lo mejor de sí cuando lo tratan mal?????
Hay circunstancias en las que mirando atrás, vemos cómo hemos actuado, y el enojo parece inundarnos. Qué fácil nos resulta hoy criticar al que fuimos ayer, qué fácil, no? -hoy que todo es diferente, hoy que ya estoy en otros zapatos, jajajaj. Quizás sea bueno que aprendamos –y aprehendamos- lo que me enseñó un maestro hace años. Quizás sería bueno que le agradezca a ese ser que fui por sus errores, porque gracias a él soy la persona que soy hoy. Casi nada, no?
A parte de eso, probablemente sea bueno que me de cuenta de que hice lo mejor que podía hacer, en esas circunstancias, con esa emocionalidad, con lo que sabía y había experimentado en ese momento. Posiblemente sea bueno que me de cuenta que es fácil criticar ahora que el momento ya pasó, porque es fácil criticar de afuera, aún cuando sólo hayan pasado 5 minutos, la situación ya pasó.
hola esta muy bien , creo que tiene razon en todo lo que dice peru usted cual encuentra que es la idea principal y secundaria del enojo que resuelve?
ResponderEliminar